** Desde el ámbito del crimen organizado y la izquierda, se prepara una alianza en Colombia con pretensiones de derribar al régimen que comenzó ayer.
Abrazado por el miedo a las investigaciones y acciones de justicia del nuevo gobierno, el de Abelardo de la Espriella, el desde ayer expresidente de Colombia, Gustavo Petro, prepara una alianza de facto con el crimen organizado de su país para obstaculizar al nuevo régimen.
Perdedor de las elecciones presidenciales con Iván Cepeda, su candidato títere, Petro se negaba a dejar el poder, se aferró a la versión de fraude electoral y se aferró al hierro caliente de declarar “ilegítimo” al candidato ganador, De la Espriella, desde ayer presidente.
De la Espriella advirtió que investigaría actos de corrupción de Petro y su gobierno, lo que aterrorizó al saliente izquierdista, quien llamó a la resistencia y a la “desobediencia civil”.
Mientras, el ahora presidente advertía a la delincuencia organizada colombiana que procedería con fuerza y metralla contra sus organizaciones si no se sometían a la ley. De la Espriella recibió amenazas de muerte en varias ocasiones. “Les quedan diez días para que se entreguen o les voy a mandar a dar de baja”, advirtió el 27 de julio el entonces presidente electo a los criminales armados.
Todo indica que el nuevo presidente de Colombia tendrá que recurrir a la fuerza del Estado para someter a los bandidos armados. No por menos, el discurso después de asumir la presidencia lo dio ante mandos militares. La fuerza legítima del Estado es hoy un símbolo y un recurso por utilizar. Los bandidos preparan la rebeldía.
La amenaza es real. En campaña fue amenazado de muerte lo mismo que en calidad de candidato ganador y presidente electo. La intención de asesinarlo ha sido real en un país donde los atentados mortales contra los enemigos políticos del crimen organizado han cobrado numerosas vidas.
Ahora, las amenazas son abiertas, como las del cabecilla de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada, alias Bendito Menor. En redes sociales, el narcotraficante y secuestrador apareció ayer con un dron en las manos y el mensaje “preparado para lo que está por venir. No será fácil, pero he entrenado tan fuerte que la guerra parecerá un descanso”.
Entre los delincuentes armados en rebeldía y la protección política que arma Petro con la historieta de la “desobediencia civil”, habrá acciones de boicoteo al nuevo gobierno, que se verá en la obligación de actuar como lo prometió, con toda la fuerza del Estado, incluida la que llamó “lluvia de plomo”, para aplicar la ley.
