Armando Martínez de la Rosa
** Enarbolan la bandera de la libertad proyectos políticos que terminan siendo esclavos de los ídolos y del poder. ** Destaca la doctrina social de la Iglesia.
El papa León XIV denunció ayer, en San Marino, que la idolatría al poder anula proyectos enarbolados con promesas de libertad.
León XIV estuvo de visita en la República de San Marino, de un pequeño territorio de 61 kilómetros cuadrados (apenas 10 más que la conurbación de Colima y Villa de Álvarez), rodeada por territorio italiano y da cara al mar Adriático. Fundada en el año 301 después de Cristo, San Marino es la república constitucional más antigua del mundo que sigue activa y es gobernada por 2 regentes que se eligen cada 6 meses. Tiene 35 mil habitantes.
Ahí, el Sumo Pontífice expresó que “la idolatría” echa a perder aquellos políticos y económicos que se presentan bajo la bandera de la libertad, pero terminan siendo “esclavos de los ídolos y del poder” y del dinero.
En su discurso ante las autoridades y la sociedad en el Palacio Público de la capital sanmarinense, Su Santidad refirió el lema del país, “Libertas”, y se manifestó contra “la idolatría que echa a perder en su raíz aquellos proyectos políticos y económicos que se presentan en nombre de la libertad, pero en realidad son esclavos de los ídolos y del poder”.
“No hay verdadera libertad civil sin libertad personal”, sostuvo, y asentó que promover la libertad conlleva “defender los espacios de la conciencia”.

San Marino -propuso- “puede ser un ‘laboratorio’ de buena política” donde, “sin derogar la laicidad del Estado, se puede recurrir a los principios de la doctrina social católica: la búsqueda del bien común, el destino universal de los bienes, la armonía de subsidiariedad y solidaridad, la justicia social”.
En una nación pequeña “es posible experimentar la cercanía de la política a las necesidades de los ciudadanos y, por tanto, una democracia más efectiva”, con el fin de establecer “el cuidado de lo humano”.
“Una comunidad como la suya, en efecto, al mismo tiempo rica en valores tradicionales y al día en el plano tecnológico, puede perseguir eficazmente tal objetivo mediante un cuidado que se traduce en la protección de toda vida, en cada una de sus fases, desde la concepción hasta la muerte natural”, afirmó el Sumo Pontífice.
Frente a “comunicaciones impulsivas, las retóricas agresivas y las lógicas de poder que marcan nuestro tiempo”, la diplomacia debe favorecer el diálogo, incluso “con los interlocutores considerados más ‘incómodos’ o no legitimados para negociar”, aseveró citando su primera encíclica Magnifica Humanitas. Al final de su gira, León XIV ofició una misa en el puerto de Rímini.
