Armando Martínez de la Rosa
** Yerros, abusos, excesos, torpezas y mentiras han puesto al presidente de Estados Unidos con apenas 30 por ciento de respaldo popular, a cuatro días de las elecciones intermedias.
Es probable que Donald Trump pague en las urnas las tropelías, yerros, excesos, abusos de poder, torpezas y mentiras que ha cometido en su segundo mandato y lo han puesto con apenas 30 por ciento de respaldo popular.
La torpe manera de proceder en la guerra contra Irán y hasta la guerra misma le han mermado el respaldo público. La persecución con frecuencia ilegal de trabajadores migrantes de Hispanoamérica también le pasa factura. Su discurso grandilocuente, su irrespeto a otras personas, incluidos gobernantes de otros países, lo han colocado a los ojos ciudadanos como un tipo majadero.
El martes 3 de noviembre, los ciudadanos estadounidenses votarán para renovar todos los escaños de la Cámara de Representantes (diputados) y un tercio del Senado. Muchos ya lo han hecho de manera anticipada y mediante el correo.
Las empresas de estudios de opinión pública dan ventaja a los demócratas sobre los republicanos. Estos últimos pagarían los platos rotos por el presidente. Tanto rechazo ha acumulado Trump que ahora evita ir a mítines y campañas republicanas para evitar perjudicar a los candidatos.
Si esto ocurre como lo han pronosticado los expertos, Trump se refugiará en sus recursos teatrales de conductor de televisión.
Trump va en picada electoral. El tiempo que le resta a su cuatrienio será de bregar a contracorriente de los legisladores.
Y quien crea que se ablandará, verá cómo por lo contrario se afianzan sus conductas radicales.
Habrá que esperar los resultados del martes, día del derrumbe electoral, pero no el final de la agresividad trumpiana que se incrementará.
