Armando Martínez de la Rosa
** Argentina intentará nulificar a Rodri y abrir espacios con Messi atrayendo marca. ** Su media cancha es fuerte y puede ser llave. ** España tiene defensa sólida, ejerce presión alta, mantiene posesión de pelota para abrir por bandas, dispone de atacantes veloces y contundentes.
En un partido que podría definirse por un error trascendente y ganado por quien cometa menos, la final de la Copa del Mundo de 2026 mantiene la mirada mundial y parte en dos mitades el universo del futbol.
Siendo ajeno a las nacionalidades argentina o española, cada uno tiene razones emocionales para estar con uno u otro equipo. O deportivas, esto es, gusto por uno u otro estilo de juego. O por cualquier razón fortuita.
Es de esperar un partido de fuerte disputa y posesión de pelota, de guerra ruda en la media cancha y de velocidad destellante en las áreas al momento de atacar.
Si bien Argentina tiene una ofensiva poderosa comandada por Messi -19 goles en 7 partidos del Mundial tienen los sudamericanos-, su defensa es porosa. En esos mismos 7 juegos, ha recibido 9 goles. Su media cancha con MacAllister y Enzo Fernández es garantía de creatividad y rudeza a la vez.
Necesita acotar a los creativos españoles como Rodri y Olmo, frenar el avance por las bandas y marcar a Oyarzábal, Yamal, Cucurella y Porro.
España tiene más equilibrio de líneas, pero padece en el juego por alto, acaso el único punto débil de su defensa. Impedirá la salida de Argentina por las bandas y tratará de cortar la conexión con Messi. Sus despliegues por bandas y la velocidad de su ataque y la rápida recuperación de balón convierten sus ataques en olas gigantes.
Aparenta ser una final equilibrada, de mucho roce, veloz e ingenio. Los yerros podrían desequilibrar la balanza.
