Armando Martínez de la Rosa
El poder o la desmemoria
A veces, el poder aniquila la memoria, o dicho de otro modo, acomoda a los poderosos en la ruta de la autoaniquilación. La memoria importa, y mucho. Hasta salva.
El 7 de abril de 2005, la Cámara de Diputados federal desaforó al jefe de gobierno del entonces Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, por el delito de desacato a una orden de la autoridad judicial que, en términos llanos, le impedía abrir una calle en terreno que era de un hospital. Como ya desde entonces López Obrador era un convencido pregonero de “y no me vengan con el cuento de que la ley es la ley”, hizo de las suyas en la callecita y pagó las consecuencias.
El delito no era grave, pero el gobierno de Vicente Fox pretendía aniquilar políticamente a López y atajarle el camino a la presidencia, pese a que 5 años antes pudo impedirle la candidatura a jefe de gobierno de la capital pues incumplía el requisito de residencia.
Con el desafuero, le dieron más vuelo. Muchos reprobamos esa acción del gobierno, no porque nos pareciera ilegal el retiro del fuero a quien había infringido una ley, sino por el uso político de la entonces Procuraduría General de la República y el efecto consecuente de crecimiento de un tipo que de llegar al poder haría lo que hizo y aún pretende continuar, interfiriendo con el mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Hoy, los desmemoriados de Morena le aplican la misma táctica equivocada a la gobernadora de Chihuahua, la panista Maru Campos. Pretenden inventarle un delito -supuestamente permitir que 2 agentes de la CIA trabajaran contra el narco en su estado y que morirían después en un accidente de auto- y están lanzándola a la popularidad, a representar y aglutinar el descontento popular creciente contra el partido del gobierno.
Si pretendían con las maniobras contra la gobernadora Campos “empatar” el marcador con el caso del ultrapodrido narcogobernador, asesino y corrupto Rubén Rocha Moya, calcularon mal y se les va a revertir el caso.
El desprestigio gubernamental por Rocha Moya, por defenderlo, protegerlo y ocultarlo es grande y creciente. Acusar, con falsedad, a una gobernadora panista no les revierte ni les reintegra lo que esmeradamente han dilapidado. Y menos con lo que próximamente viene de Washington, que va a develar el fondo de todos los fondos de las elecciones de 2021 y otros comicios antes, que va a destapar cloacas.
Sheinbaum puede ganar en este asunto, si se deslinda y rompe con el putrefacto pasado inmediato. Puede salir fortalecida y sin tener la monserga de Palenque todo el día jode y jode sólo para protegerse a él y sus hijos y cómplices. El poder no se comparte porque se pierde.
Y para eso también hay que acudir a la memoria, la tan útil memoria.
MAR DE FONDO
** Avísenle al alcalde Riult Rivera que cientos de calles de la ciudad están a punto de convertirse en brechas. Baches de todos tamaños, pavimentos fracturados, boyas sin pintar, señales de carriles borradas, en la mayoría de las calles y avenidas de la capital es el panorama urbano. Avísenle al desvelado Riult que anda labrando una candidatura a gobernador. Díganle que son legítimas sus ambiciones, pero que primero está el deber de alcalde.
** Tránsito Municipal y sus policías de patrulla, de moto, de bicicleta y de a pie escuchan motocicletas rodando con escape abierto o roto, sin silenciador alguno, y ni los voltean a ver. No son pocas las motos ruidosas, son muchísimas y andan por toda la ciudad.
** Vaya diputaditos tenemos. La población se queja del pésimo servicio de la CFE, que corta el suministro de energía eléctrica varias veces al día, y encima cobra con tarifas altísimas. Movimiento Ciudadano propone que la CFE explique por qué tantos apagones y tan elevados cobros. La mayoría de Morena y sus satélites como el PT y el Verde aceptan la moción del partido naranja, pero impide que los funcionarios de la CFE en Colima comparezcan a explicar las burradas de la empresa gubernamental. Esos que antes exigían comparecer por cualquier causa, ahora andan de guaruras de funcionarios de medio pelo. ¿No dan para más esos diputaditos oficialistas?
