Armando Martínez de la Rosa
Les viene de sangre
Tienen vocación autoritaria. Les viene de sangre. Es su destino, si llegan al poder. Entran en un embudo sin más salida que la dictadura y el fracaso político en el mediano o largo plazos después de destruir lo que tocan. La izquierda en el poder es autoritaria, profundamente.
No necesitan mucho poder, les basta tantito. Tampoco es que el poder transforme a las personas que lo detentan. Así son y se les nota cuando gobiernan. Les brota por la piel.
Hace unos años, una legisladora morenista afirmó, tan ingenua como convencida, que la oposición está para obedecer las órdenes de la mayoría. Tal su nivel político. Llegados al poder, esa clase de engendros asumen que ellos tienen la razón en cualquier cosa, lo mismo para determinar un impuesto que para autorizar el aborto o prohibirles a otros lo que a ellos les disgusta.
En días recientes, la presidenta de Morena en Colima decidió quién puede vivir en México y quién debe salir del país. Los que son felices con el morenismo pueden quedarse; los que no, hagan maletas y váyanse, este país ya no es de ustedes. Eso dijo.
Tal posición no es una estupidez, aunque mucho lo parezca, sino la exhibición del alma autoritaria de una izquierda que, además, pretende normar la vida privada de los ciudadanos al tiempo que pasa por encima de todo derecho, empezando por los elementales derechos humanos.
Para que se entere la no muy instruida dirigente morenista, el artículo 15 de la Declaración Universal de Derechos Humanos expresa que “toda persona tiene derecho a una nacionalidad. A nadie se le privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiarla”.
Ignorar ese y otros derechos no los suprime. Que la dirigente estatal de Morena sea ignorante en esa materia, no la autoriza a desterrar personas que no piensan como ella -dando por sentado que ella piensa- ni a repartir pedacitos de patria a quienes coinciden con sus despropósitos.
En la medida que un régimen se descompone, más o menos aceleradamente, las actitudes despóticas, autoritarias y dictatoriales fluyen con naturalidad. Hoy es correr gente del país, mañana será encarcelar sin juicio toda disidencia y un día después el asesinato será procedimiento cotidiano.
Lo dicho por la señora dirigente de Morena en Colima es semilla de despotismo, germen de dictadura, revelación de la vocación de la izquierda: aplastar toda disidencia para destruir economías y países sin riesgo de tener que responder por eso. Les viene de sangre. Así son. Y los hay peores en sus iracundas e intolerantes filas. Y hay también, pese al ambiente ahí, quienes se salvan por su congruencia. No son muchos.
MAR DE FONDO
** En abandono se encuentra el Tercer Anillo Periférico, que a tramos se llama La Petatera, Miguel de la Madrid, Griselda Álvarez y otras nomenclaturas que no recuerdo.
Territorio de anarquía vial, el límite de velocidad es de 80 kilómetros por hora. En cualquier momento del día o la noche y en cualquier porción de esa vía, muchos automóviles son acelerados por encima de 100 kilómetros por hora y hasta mucho más, lo mismo en la Villa que en Colima. Esto también lo hacen motociclistas. Nadie pone orden, ni los ayuntamientos, ni el estado y mucho menos el gobierno federal que sólo se pasea y gasta gasolina en patrullajes inútiles.
Por si fuera insuficiente, abundan los baches que en algunos casos son pozos de más de 10 metros cuadrados, la pintura de carriles se ha borrado, y no hay patrullas vigilando y sancionando cafres y otros tipos de idiota, que abundan y luego provocan accidentes graves.
** Miles y miles de metros cuadrados suman las calles de Colima si se les mide por baches. Y donde no hay baches, hay boyas artificiales y naturales, estas últimas levantadas por raíces de árboles sembrados en camellones. Y el ayuntamiento de Riult Rivera tapa dos o tres por cada ciento que automovilistas y viandantes encuentran y padecen.
** Una delicia fue la cátedra mundial que dio ayer España de cómo se juega bien el futbol. Borrar a Francia requiere de eso, de futbol para gourmandos.
